Historia

En el año 2.012 se cumplieron 25 años de que Juan Andrés Orellana cumpliera su sueño, toda una quimera hecha realidad, traer ganado murubeño a las tierras mineras de La Carolina (Jaén).

Su afición a los toros viene desde niño, y en especial al Toro Murubeño que a través de D. Antonio Ordeñez y otros muchos Toreros, le inculcaron en tertulias taurinas en las sobremesas de las comidas que el persiguiera el sueño de hacerse Ganadero de Toros Bravos.

Estas tertulias se llevaban a cavo en la Venta que sus padres, habían abierto en el año 1.948 junto a la antigua Carretera Nacional IV de Andalucía, una de las pioneras en esta carretera.

Por esa venta pasaba todo el mundo, Ganaderos, Toreros y Apoderados, D. Eduardo Miura, D. Antonio Ordoñez, D. Marcos Núñez, los “Bienvenidas”, D. Manolo Vázquez, D. Manolo Sánchez…etc.

Su pasión por el Toro Murubeño radicaba como el decía en que era un Toro noble y tenía un galope que era todo un lujo, era como una jaca con señorío.

Toros que culminaron la vieja ilusión de un hombre apegado a esta tierra y al contacto permanente de “coletas” y “garrochas” que durante tantos años recalaron en su ampulosa venta.

Los toros del castillo habitan en un paraje inmerso en los libros de historia. Ellos son ahora los propietarios, dueños y señores, de la fortaleza. Emulando a los antiguos templarios, los toros de Orellana Perdiz, son los guardianes del castillo. Encargados de conservar las ruinas, que una vez fueron testigo de la batalla más grande que se recuerda en Andalucía, la batalla de Las Navas de Tolosa, donde los cristianos vencieron a las tropas árabes, el 16 de julio de 1212.

Hoy en día estas tierras de batallas y mineras, son tierras reconvertidas en tierras de toros, de toros serios que entraran bravos al reclamo de una muleta como una perdiz.

Actualmente el representante la Ganadería es su hijo Vicente Orellana, al cual supo inculcarle su amor por los Toros de Lidia, y que junto a sus hermanas han querido guardar el legado de su Padre, adaptándolo a estos tiempos y fijando en un presente su objetivo de reconvertir la Ganadería a Ganadería Ecológica, en preservar el encaste y armonizar la cría de un animal puro y único sobre unas dehesas gestionadas desde la sostenibilidad.